Saborear poco a poco, adentrarse sin prisa en la magia, uno a uno ir gozando los tiempos en un tour que te lleva y te envuelve a través de sus nueve presencias; cada cual con su sello y su esencia, cada cual a su ritmo, en su tempo. Un desfile de platos firmados, el orgullo del chef, su plenitud creativa, la más pura expresión de su ciencia. Y el maridaje, para cuando se quiere elevar el momento hasta cotas sublimes. Buenos vinos, compañeros perfectos que aportan matices, que revelan nuevas sensaciones y le otorgan el carácter sensible a esta vivencia.